Ciudades para las personas

|
Play Audio
|
Descargar el contenido: /

Planificación urbana centrada en las personas

¿Qué es una ciudad?
En 2020, el 56,2 por ciento de la población mundial vivía en zonas urbanas, cifra que aumentará al 60,4 por ciento en 2030 y al 70 por ciento en 2050, según estimaciones de la ONU.

La sostenibilidad ambiental del planeta depende en gran medida del funcionamiento de las ciudades, que son grandes emisoras de contaminación y al mismo tiempo sufren graves consecuencias de la amenaza climática (contaminación atmosférica, inundaciones y olas de calor).

Si las ciudades son una parte importante del problema, también deben ser una parte importante de la solución, maximizando su potencial.

La ciudad del futuro, ya sea construida desde cero o regenerada, tendrá que ser un espacio resiliente al clima, diseñado para que la gente viva en seguridad y en armonía con la biodiversidad.

El Homo sapiens lleva unos 7.000 años viviendo en ciudades en expansión, con más gente y un mayor consumo de recursos y energía.

Los ecosistemas urbanos son complejos, con diferentes componentes que interactúan y se correlacionan:

Elementos naturales: geomorfología, flora y fauna autóctona y adaptada;

Elementos humanos: población y sus actividades, infraestructuras construidas y servicios urbanos;

Elementos sociopolíticos: actividades económicas, instituciones de gobernanza y administración pública, actividades socioculturales;

Elementos ambientales: calidad del aire y del agua, gestión de residuos, contaminación acústica y visual.

Elementos tecnológicos: infraestructuras de comunicación y soluciones de ciudades inteligentes.

El ecosistema urbano es como un ser vivo en el que todos los órganos están interconectados y el mal funcionamiento de uno de ellos repercute negativamente en la salud del conjunto. Las ciudades actuales son ecosistemas enfermos, que padecen enfermedades que provocan enfermedades y muertes en sus habitantes y afectan a la salud del planeta.
La superficie total de todas las ciudades es el 2 por ciento de la superficie del planeta, pero consumen el 75 por ciento de toda la energía producida y contaminan con el 60 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)..

 

Densidad de vivienda y accesibilidad

El crecimiento de las áreas urbanas, correlacionado con el aumento del número de habitantes, ha provocado la necesidad de desplazarse en coche, principalmente para uso individual.

Durante el siglo XX, el diseño urbano se adaptó al predominio del automóvil en los espacios públicos en detrimento de la escala humana y otros modos de transporte.

La circulación de automóviles se ha convertido en un factor importante de contaminación y disfunción de las ciudades y áreas metropolitanas.

Ante la amenaza del cambio climático, la planificación urbana ha buscado soluciones que logren un equilibrio entre la expansión y la densificación territorial, ya que ambas tienen diferentes impactos ambientales (por ejemplo, una mayor densidad con edificios más altos requiere menos terreno pero consume más energía y tiene un mayor efecto isla de calor).
 

 
“Ciudades 15 Minutos” es una de estas tendencias, consistente en una planificación urbana en unidades de un tamaño tal que todos los componentes principales de la vida urbana se encuentran a 15 minutos a pie del centro.

“Ciudades Habitables” y “Ciudades Inteligentes” son también tendencias de planificación urbana para adaptarse y mitigar la amenaza del cambio climático, las primeras más relacionadas con la calidad de vida, las segundas con la tecnología y la innovación.

 

Espacio público
 

“Ciudades para la gente” es un concepto de planificación urbana centrado en las personas desarrollado por Jan Gehl, inspirado por Jane Jacobs, que tiene como objetivo:

  • Crear y recuperar espacios públicos que fomenten la interacción social.
  • Diseñar la ciudad para fomentar el caminar y el andar en bicicleta.
  • Construir infraestructuras y edificios que respeten la escala y la perspectiva humanas.
  • Reducir el predominio de los vehículos motorizados y dar prioridad al transporte público y no motorizado.
  • Integrar espacios verdes y áreas recreativas al tejido urbano.
  • Planificar barrios que proporcionen fácil acceso a servicios esenciales y oportunidades de empleo.
  • Implementar prácticas sostenibles que reduzcan el impacto ambiental.
  • Construir infraestructuras para hacer frente al cambio climático y los desastres naturales.
  • Fomentar la participación de los ciudadanos en el proceso de planificación urbana para garantizar que las soluciones satisfagan sus necesidades y aspiraciones.

 

Qué hacer y qué no hacer

1. Promover la movilidad activa y sostenible

1. No exagerar la densificación urbana sin tener en cuenta la calidad de vida

2. Planificar barrios multifuncionales

2. No descuidar el mantenimiento de los espacios públicos existentes

3. Crear y revitalizar espacios públicos

3. No centrarse exclusivamente en el crecimiento económico de las ciudades

4. Adoptar prácticas urbanas resilientes al cambio climático

4. No favorecer el transporte individual motorizado

5. Fomentar la participación ciudadana en la planificación urbana

5. No aislar a las comunidades vulnerables ni ignorar la equidad

 

Arquitectura y Construcción

Construcción sostenible

La arquitectura y la construcción sostenibles desempeñan un papel crucial en la reducción de los impactos ambientales negativos y en la promoción del uso consciente de los recursos. El proceso de creación de un edificio comienza con el diseño y la concepción arquitectónica, una etapa fundamental en la que se toman decisiones que influirán en la sostenibilidad del edificio, su rendimiento y la salud de sus ocupantes.

El concepto de edificios sostenibles ha cobrado relevancia en el contexto actual de la urgente necesidad de reducir los impactos ambientales negativos. La construcción de edificios con estructuras adaptables y flexibles reduce la necesidad de futuras renovaciones y demoliciones, minimiza los residuos de construcción y ahorra materiales. Las principales características de los edificios sostenibles son las siguientes.

 
Estructura adaptable y flexible
Los espacios interiores con paredes desmontables o flexibles permiten modificar el diseño del edificio a medida que cambian las necesidades de los ocupantes con el tiempo. Esto hace que la estructura sea más duradera y evita la necesidad de grandes reformas o demoliciones, alargando la vida útil del edificio y reduciendo el desperdicio de recursos.
  Aislamiento duradero
La eficiencia energética es uno de los aspectos más importantes de la edificación sostenible, un buen aislamiento térmico es fundamental para conseguirlo. Además de mantener estable la temperatura interior, reduce la necesidad de calefacción o refrigeración y el consumo energético..
     
Aislamiento e iluminación natural
Para aprovechar las ganancias solares en el confort térmico y la iluminación de los edificios, es importante conocer la duración de la exposición solar y los diferentes recorridos del sol durante el día a lo largo del año, restringiendo o favoreciendo su entrada. En el hemisferio norte, es preferible una orientación al sur, ya que se aprovechan las ganancias solares en invierno, manteniendo el edificio cálido e iluminado.
En verano, el uso de sistemas de sombreado contribuye a un mejor rendimiento térmico, y la incorporación de vegetación en todo el edificio, como plantas en balcones y ventanas, proporciona un filtro natural de la radiación solar y mejora la biodiversidad local.
 
Balcón con plantas que actúan como filtro natural de la radiación solar
Ventilación natural
Existen diversas soluciones de ventilación natural que permiten la circulación del aire y reducen la necesidad de aire acondicionado, como:
i) ventilación cruzada: con aberturas en paredes opuestas o adyacentes, que renueva el aire y reduce la temperatura interior;
ii) ventilación inducida: con aberturas que permiten la entrada de aire frío, lo que empuja el aire caliente hacia arriba, hacia las rejillas de ventilación.

Accesibilidad para todos
Un edificio sostenible debe ser accesible para todas las personas, independientemente de su edad o movilidad. Esto incluye la instalación de rampas, ascensores adecuados, puertas amplias y otros elementos que hagan que el espacio sea utilizable por personas con diferentes necesidades, asegurando así la longevidad y el uso inclusivo de la estructura a lo largo del tiempo.
Conservación del agua
La gestión eficiente del agua es otro componente esencial de los edificios sostenibles. La instalación de sistemas de recogida de agua de lluvia y de reutilización de aguas grises (de duchas y lavabos) reduce el uso de agua potable para fines como el riego de jardines y el uso de cisternas de inodoros. Además, el uso de grifos, duchas y sanitarios de bajo caudal ayuda a reducir el consumo de agua en el edificio.
 

Dispositivo de conservación de agua

 

Materiales de construcción que ocupan poco espacio
El uso de materiales de construcción de bajo impacto contribuye a un medio ambiente más saludable y a una economía más sostenible. Estos materiales tienen emisiones de carbono significativamente menores, reducen el consumo de energía y evitan el agotamiento de los recursos naturales. Los materiales sostenibles emiten menos sustancias químicas nocivas, como compuestos orgánicos volátiles, lo que mejora la calidad del aire interior, haciendo que los espacios sean más saludables y cómodos, con beneficios para la salud humana.
 
Materiales de construcción sostenibles
 
Acero
El acero es extremadamente flexible en cuanto a diseño y construcción, lo que facilita la renovación y adaptación de edificios existentes. Por ejemplo, las vigas de acero de gran luz permiten crear espacios abiertos sin necesidad de columnas de soporte, lo que otorga una mayor libertad en el diseño de interiores. Además, la ligereza del acero permite añadir pisos o estructuras sin sobrecargar los cimientos existentes, lo que resulta especialmente útil en renovaciones o ampliaciones.
Una de las mayores ventajas del acero es que se puede reciclar tras la demolición de un edificio. Se puede separar de otros materiales y reutilizar en nuevos proyectos de construcción sin pérdida de calidad. Su uso minimiza la generación de residuos porque los subproductos del acero, como la escoria, se pueden reutilizar.
 

Madera reciclada
La madera reciclada es una solución eficaz para combatir la deforestación y se puede utilizar, por ejemplo, en suelos, estructuras y puertas. Al reutilizar la madera procedente de restos de demolición o construcción, evitamos la tala de nuevos árboles que retienen dióxido de carbono, lo que contribuye a reducir el impacto climático. Aunque el proceso de reciclaje de la madera tiene cierto impacto ambiental, este es significativamente menor. En muchos casos, la madera vieja gana resistencia a medida que envejece, lo que la hace tan fuerte o más que la madera nueva y debido a que ya ha pasado por procesos de secado y curado a lo largo de los años, tiende a ser más estable, requiriendo menos tratamientos químicos para aumentar la resistencia.

    Mortero de cal
El mortero de cal aérea se endurece absorbiendo el CO2 de la atmósfera. Este proceso permite que el CO2 liberado durante la producción de cal se reabsorba en el material, actuando como purificador del aire. En comparación con el cemento, la producción de cal aérea requiere menos energía, ya que la calcinación de la caliza se produce a unos 900 °C, frente a los 1400 °C necesarios para el cemento.
     
Materiales de aislamiento
 

Corcho
El corcho, obtenido de la corteza del alcornoque ( Quercus suber), es un material renovable con excelentes propiedades de aislamiento térmico y acústico. Sin embargo, se trata de un recurso escaso, ya que solo se puede recolectar cuando el árbol ha alcanzado una determinada madurez (25 a 30 años) y cada 9 años. Su mayor coste puede ser una desventaja, pero los beneficios en términos de eficiencia energética y sostenibilidad son significativos.

Aislamiento de corcho

  Lana de roca
La lana de roca, fabricada a partir de roca basáltica, es una de las opciones más eficaces para el aislamiento térmico y acústico. Es duradera, resistente a las vibraciones y no cancerígena. Sin embargo, su instalación puede ser compleja y requiere la intervención de profesionales cualificados.

Ladrillos térmicos
Los ladrillos térmicos son más porosos, lo que permite una mejor regulación de la temperatura interior. Fabricados a partir de materiales como tierra cruda o ceniza, estos ladrillos pueden reciclarse o reutilizarse al final del ciclo de vida de un edificio.
Considerando el ciclo de vida
A la hora de elegir materiales de construcción sostenibles, es fundamental tener en cuenta lo que ocurre al final de su vida útil. Los materiales reciclables o biodegradables, como el acero y la madera, tienen una ventaja sobre los que acaban en vertederos. Integrar el concepto de ciclo de vida en la elección de los materiales contribuye a una construcción más ecológica y responsable.

 

Tecnologías innovadoras
Cuando se planea construir o comprar una casa, es importante tener en cuenta tecnologías innovadoras que puedan mejorar la comodidad, la eficiencia y la sostenibilidad de la propiedad. A continuación, se presentan algunas de las tecnologías clave que se deben tener en cuenta.

Sistemas de gestión de edificios
Controla y monitorea el uso de energía en los edificios, ajustando automáticamente la iluminación, la calefacción, la refrigeración y la ventilación en función de la ocupación y las condiciones climáticas. Esto optimiza la eficiencia energética y reduce el desperdicio de energía.

Lámparas LED
Las lámparas de diodos emisores de luz (LED) son muy eficientes, consumen hasta un 80 por ciento menos de energía y tienen una vida útil mucho más larga, lo que implica menos reemplazos y menores costos a largo plazo. También brindan una iluminación más natural y se pueden adaptar para satisfacer diversas necesidades y estilos de decoración.

Iluminación con sensores de movimiento
La instalación de sensores de movimiento que encienden o apagan las luces en función de la presencia o ausencia de personas en zonas de paso como pasillos, garajes y baños evita que se enciendan luces innecesariamente, ahorrando así energía y aumentando el confort y la seguridad, sobre todo en zonas de difícil acceso. Además, los sistemas de iluminación inteligentes se pueden programar para ajustar los niveles de luz en función de la hora del día, optimizando el confort y el ahorro.
   
Sistemas de almacenamiento de energía Enchufes inteligentes Sistemas de captación de agua de lluvia
Mediante la instalación de una batería, la energía generada por los paneles fotovoltaicos durante el día se puede almacenar para su uso nocturno, lo que maximiza el uso de la energía solar y reduce la dependencia de la red eléctrica. Para la iluminación exterior, existe una amplia gama de luces LED con baterías integradas y paneles solares. Existen varios tipos de tomas de corriente que permiten controlar de forma remota y temporal los aparatos conectados a ellas, así como programar el apagado de electrodomésticos y dispositivos que consumen energía incluso en modo standby, como televisores, ordenadores y cargadores. Existen sistemas de fácil instalación para recolectar y almacenar agua de lluvia para uso doméstico. El agua recolectada se puede utilizar para regar el jardín, lavar el auto o incluso tirar de la cadena del inodoro, lo que reduce el uso de agua potable y proporciona una alternativa sostenible..

 

Qué hacer y qué no hacer

1. Diseñar edificios que faciliten futuras adaptaciones.

1. No ignoremos la necesidad de contar con edificios sostenibles.

2. Maximizar el uso de la luz natural y la ventilación.

2. No utilizar materiales de construcción de mala calidad.

3. Utilizar materiales sostenibles y reciclables.

3. No utilizar aislamiento de mala calidad.

4. Implementar sistemas de ahorro de agua.

4. No ignorar la calidad del aire dentro de los edificios.

5. Utilizar tecnologías energéticamente eficientes.

5. No descuidar la accesibilidad para personas con movilidad reducida.

 

Movilidad y Accesibilidad

Redes de transporte público

En el contexto de la creciente urbanización y el crecimiento de la población urbana, los sistemas de transporte y las infraestructuras accesibles desempeñan un papel crucial en la reducción de la huella ambiental y la mejora de la calidad de vida. Al promover alternativas al transporte privado, como las redes integradas de transporte público, la bicicleta y la peatonalización, las ciudades pueden reducir las emisiones de carbono.

Las redes de transporte público son esenciales para la movilidad en las ciudades modernas, proporcionando una forma sostenible y eficiente para que la población urbana y suburbana se desplace, permitiendo a las personas moverse entre diferentes puntos dentro de una ciudad, un área metropolitana o región, con grandes beneficios.

Huella de carbono reducida
Un autobús puede reemplazar docenas de automóviles y un tren puede reemplazar cientos, reduciendo la contaminación y contribuyendo a una mejor calidad del aire.

Ahorro de costes
El uso del transporte público resulta económicamente ventajoso, especialmente para los viajes regulares, ya que la gente ahorra en combustible, aparcamiento y costes de mantenimiento del coche.

 

 

Reducción del tráfico Beneficios para la salud Beneficios comunitarios
El mayor uso del transporte público reduce el número de automóviles en la carretera, lo que resulta en menos congestión y tiempos de viaje más cortos para todos. Las personas que utilizan el transporte público tienden a caminar más, ya sea para llegar a la parada, estación o destino final. Esta actividad física adicional tiene beneficios para la salud. El transporte público fomenta un sentido de comunidad al proporcionar un espacio para la interacción de las personas.

 

Cómo facilitar el uso del transporte público
 
Existen varias estrategias que se pueden utilizar para facilitar la transición al uso del transporte público.
Redes metropolitanas integradas
Las grandes ciudades y áreas metropolitanas disponen de redes de transporte público que cubren grandes áreas y dan servicio a miles de pasajeros cada día. Para que estas redes sean más eficientes y accesibles, muchas ciudades han integrado los servicios de varias empresas de transporte por carretera en una única red y han mejorado sus conexiones con el transporte ferroviario y marítimo en una perspectiva de movilidad integrada.
Un ejemplo de este enfoque es Carris Metropolitana de Lisboa, que está trabajando para unificar la red de autobuses metropolitanos. Anteriormente, varias empresas operaban de forma independiente en áreas específicas, a menudo sin coordinación entre ellas.
La creación de una red única de autobuses metropolitanos ha permitido: i) coordinar mejor horarios y rutas; ii) ampliar la cobertura, llegando a zonas que antes estaban mal atendidas o requerían de varios billetes para llegar; iii) reducir costes administrativos; iv) facilitar el acceso a la información.
Soluciones tarifarias
La disponibilidad de abonos diarios y mensuales permite ahorrar dinero a quienes visitan la ciudad durante unos días y a quienes viven allí y necesitan desplazarse todos los días. Los abonos también hacen que viajar sea más flexible y cómodo, ya que no es necesario comprar billetes para cada trayecto.
Las redes metropolitanas integradas ofrecen abonos para todos los transportes de una zona determinada y cuentan con descuentos para familias, con un importe máximo a pagar, lo que hace mucho más fácil y organizado el presupuesto familiar. También ofrecen descuentos o abonos gratuitos para personas de determinadas edades y condiciones, como jóvenes, mayores o estudiantes.

Cobertura de Carris Metropolitana en el Área Metropolitana de Lisboa
Herramientas y recursos Planificación de rutas Crea una rutina
Los mapas, las aplicaciones móviles y los sitios web son herramientas útiles para encontrar información sobre rutas, horarios y actualizaciones en tiempo real. Muchas ciudades cuentan con aplicaciones específicas para ayudarte a planificar tu viaje, aunque Google Maps también es una buena herramienta. Identificar la parada más cercana a su destino, consultar los horarios, comprender las conexiones y considerar el tiempo total de viaje hará que moverse sea más fácil y le permitirá ahorrar tiempo. Para quienes utilizan el transporte público a diario, es importante crear una rutina que facilite su uso. Leer, escuchar música o podcasts pueden hacer que el viaje sea más ameno.

 

    Sostenibilidad en el transporte público
  Existen varias iniciativas innovadoras en el ámbito del transporte público, que incorporan tecnologías y soluciones sostenibles.

Autobuses a gas natural comprimido (GNC)
Muchas ciudades europeas, como Lisboa y Madrid, han adoptado autobuses a GNC que emiten menos contaminantes que los autobuses diésel, mejorando la calidad del aire. Sin embargo, la extracción, producción y transporte del gas aumenta las emisiones de metano.

Autobuses eléctricos
Ciudades como París y Berlín han invertido en la integración de autobuses eléctricos en sus redes públicas, contribuyendo a una reducción significativa de las emisiones de gases de combustión. Sin embargo, la extracción de litio para crear baterías suele realizarse a cielo abierto, lo que provoca una fuerte intrusión en el paisaje natural.

Autobuses de hidrógeno
Ciudades como Londres y Oslo han incorporado a sus flotas de transporte público autobuses de hidrógeno, que emiten únicamente vapor de agua. Esta tecnología supone un avance significativo hacia un sistema de transporte verdaderamente sostenible.

 

Limitaciones al transporte individual contaminante

La creciente urbanización y el consiguiente aumento del número de vehículos privados han provocado importantes problemas de aparcamiento y tráfico en las grandes ciudades, afectando a la movilidad urbana y provocando contaminación atmosférica y acústica. Para afrontar estos problemas es necesario implementar diversas normativas y políticas, así como desarrollar sistemas de transporte público más eficientes y sostenibles.

Normas de emisión
Una de las estrategias más eficaces para reducir la contaminación de los coches es la imposición de normas de emisiones. En Europa, por ejemplo, las normas Euro (Euro 0, ..., Euro 7, etc.) fijan límites para los contaminantes emitidos por los vehículos, y cada nueva versión de estas normas es más estricta.

  Zonas de bajas emisiones (LEZ) y zonas de cero emisiones (ZEZ)
Muchas ciudades europeas han implementado Zonas de Bajas Emisiones (ZEB) para restringir la entrada de vehículos contaminantes a las zonas centrales, normalmente las más congestionadas y con peor calidad del aire. En Londres, por ejemplo, los vehículos que no cumplen con ciertos estándares de emisiones están obligados a pagar tasas adicionales para entrar en la ciudad, como los vehículos diésel de gran tonelaje y otros vehículos de gasolina y diésel que no cumplen con los estándares de emisiones Euro 4 y Euro 6.
En otros casos, como en algunas zonas de Ámsterdam, se han creado Zonas de Emisiones Cero (ZEC) donde solo pueden circular vehículos totalmente eléctricos o no contaminantes.

Zona de cero emisiones de Ámsterdam
 

Dificultan el estacionamiento para los no residentes
Una medida eficaz para desincentivar el uso excesivo del coche en las zonas urbanas es dificultar y encarecer el aparcamiento para los no residentes. Al dificultar el aparcamiento, se anima a los conductores a utilizar el transporte público o medios de transporte alternativos.

Aparcamientos periféricos
La creación de aparcamientos en las afueras de las ciudades, cerca de terminales ferroviarias o marítimas, puede aliviar la presión de aparcamiento en los centros urbanos. Sin embargo, la implementación de esta solución se enfrenta a desafíos relacionados con la disponibilidad de espacio y el coste de construcción de los aparcamientos.
En Sintra, Portugal, como la ubicación de los dos aparcamientos periféricos está alejada de la estación de tren que conecta con Lisboa, el Ayuntamiento pone a disposición un autobús lanzadera gratuito.

Impuestos al carbono e impuestos al combustible
Al implementar impuestos al carbono y a los combustibles, los gobiernos presionan la transición hacia formas de transporte más limpias, como las bicicletas y los vehículos eléctricos, y hacia el transporte público.

 

Carriles bici y zonas peatonales
El exceso de vehículos a motor en las ciudades genera congestión, contaminación y un entorno poco propicio para una vida de calidad. Las ciclovías y las zonas peatonales se han convertido en soluciones esenciales para transformar las zonas urbanas en espacios más saludables y sostenibles, combatiendo el sedentarismo y contribuyendo de forma significativa a la reducción de las emisiones de carbono.
En las zonas donde el ciclismo y el caminar están bien implementados, los niveles de estrés y ansiedad se reducen significativamente y existe un incentivo para crear espacios verdes, aumentando la biodiversidad y promoviendo un ambiente más agradable.
  Cómo implementar
Para implementar carriles bici y zonas peatonales de manera efectiva, es fundamental integrar estas infraestructuras con las carreteras existentes. Un enfoque eficaz es convertir algunas calzadas en carriles bici o zonas peatonales, asegurando la conectividad con destinos clave como escuelas y estaciones de transporte público. La seguridad también es esencial con la implementación de medidas como carriles exclusivos, iluminación adecuada, señales de tráfico claras y reductores de velocidad para proteger a peatones y ciclistas.
También es fundamental promover leyes de zonificación que prioricen la infraestructura para peatones y ciclistas, además de ofrecer incentivos como exenciones fiscales o subsidios para la compra de bicicletas y equipos de seguridad.

Carriles bici con sistema de bicicletas compartidas al fondo
 

Sistemas de bicicletas compartidasEl sistema de bicicletas compartidas es un servicio que permite el uso temporal de bicicletas a un coste reducido. Las bicicletas se ponen a disposición en estaciones estratégicamente ubicadas, donde los usuarios pueden recoger una bicicleta, utilizarla para desplazarse y devolverla en otra estación.
Este sistema reduce la necesidad de poseer una bicicleta y anima a más personas a utilizar este modo de transporte sostenible, especialmente para trayectos cortos o como complemento al transporte público.

Superando desafíos
Para que sean verdaderamente eficaces, los carriles bici y las zonas peatonales deben ser accesibles a todas las personas, independientemente de su edad o capacidad física, garantizando que las personas con movilidad reducida puedan beneficiarse de estas áreas.
Otro desafío es garantizar que los carriles bici y las zonas peatonales estén distribuidas equitativamente en la ciudad, de modo que todas las comunidades tengan acceso a lugares seguros y saludables para desplazarse.

 

Qué hacer y qué no hacer

1. Utilizar y promover el transporte público.

1. No ignores el transporte público.

2. Evitar el uso del transporte privado, más contaminante.

2. No confíes únicamente en soluciones de transporte individuales.

3. Integrar la movilidad activa en la vida diaria.

3. No ignores las restricciones impuestas a la circulación de vehículos individuales.

4. Utilizar abonos de transporte público y descuentos para ahorrar dinero

4. No descuidar la seguridad de los ciudadanos que optan por  la movilidad suave.

5. Planificar viajes optimizados y sostenibles para ahorrar tiempo y recursos.

5. No dejar de exigir a las autoridades competentes mejoras en el transporte público.

 

Producción y consumo

Comercio y consumo
Todas las cosas que compramos y usamos tienen diferentes impactos en el ambiente:

- En su producción
- En transportarlos hasta el lugar donde realizamos las compras
- En su uso
- En los residuos que producen al final de su vida.

Es importante tener en cuenta todos estos aspectos a la hora de comprar un producto, para que elijamos aquel que tenga la menor huella de carbono en su ciclo de vida y se ajuste a nuestras necesidades de uso.
Los consumidores tienen el poder de elegir lo que compran y también el poder de no comprarlo. Al ejercer este poder, el consumidor se convierte en un ciudadano responsable: eligiendo cuidadosamente los bienes con menor impacto ambiental y comprando sólo lo que necesita, sin sucumbir a las manipulaciones del marketing y la publicidad.
 

 

El comercio es parte fundamental del ecosistema urbano. Sin embargo, su circulación e intensidad son importantes contribuyentes a la contaminación urbana, principalmente a través del transporte y de los residuos generados.

Comprar productos producidos lo más cerca posible del hogar es el primer objetivo de un consumidor consciente. El segundo es comprar en tiendas locales en lugar de en grandes superficies lejanas. Ambos reducen el impacto del transporte y el consumo de energía.

En Europa, la mayoría de los productos deben llevar una etiqueta con información sobre sus componentes, características de producción, uso y reciclaje. Leer atentamente estas etiquetas es esencial para tomar decisiones informadas.
 
     
Otro aspecto importante a tener en cuenta es el tipo de embalaje. Los consumidores conscientes deberían reducir el uso de plásticos, preferir embalajes reciclados y reciclables, utilizar sus propias bolsas y contenedores y comprar a granel siempre que sea posible. Algunos alimentos, como las legumbres, los cereales, la fruta y la verdura, pueden llegar a ser hasta un 30 por ciento más caros si se compran envasados.

 

Vida social y consumo
Las ciudades son, por su propia naturaleza, entornos de intensa socialización, donde los ciudadanos interactúan constantemente en innumerables actividades de todo tipo, con un consumo energético diverso y cada vez mayor.

Muchas de estas actividades obligan a los ciudadanos a desplazarse de un lugar a otro en medios de transporte contaminantes. Un principio básico para evitar la degradación ambiental urbana es evitar los desplazamientos innecesarios.

Otro principio es evitar asistir a eventos con grandes concentraciones de personas, que consumen mucha energía y generan grandes cantidades de residuos contaminantes.

Un consumidor consciente es aquel que compra sólo lo que necesita, sin sucumbir a las manipulaciones del marketing y la publicidad, que imponen modas de consumo innecesarias y contaminantes.
 
La Gran Venus de los harapos, escultura de Michelangelo Pistoletto criticando el consumismo (Piazza del Municipio, Nápoles)
    Una de las industrias más contaminantes del planeta es la de la confección, que produce ropa de baja calidad y desechable que se consume de forma rápida y continua, un hábito social conocido como “fast fashion”.

 

Las 3R: Reducir, Reutilizar, Reciclar
Las 3R son una práctica de desarrollo sostenible que reduce los impactos ambientales negativos y permite a los consumidores ahorrar dinero.

Reducir significa comprar menos bienes, comprar de forma consciente y sin desperdicios y utilizar eficientemente recursos como el agua y la energía.

Reutilizar significa dar nueva vida a materiales y productos vendiéndolos o donándolos y comprando productos usados en lugar de nuevos, que son más caros.

Reciclar es el último paso en la minimización de los impactos negativos de la producción y consumo de bienes mediante el depósito y recogida selectiva, el procesamiento y la reintroducción de sus residuos en la cadena productiva.

 

Decrecimiento
El concepto de decrecimiento se ha propuesto y discutido en oposición al de desarrollo sostenible. Los teóricos del decrecimiento creen que el uso del adjetivo desarrollo es una máscara para encubrir el crecimiento económico que ha llevado al planeta y a la humanidad a la situación actual de insostenibilidad.

El decrecimiento es esencialmente una propuesta de reducción controlada de la producción y del consumo, basada en principios que pueden resumirse de la siguiente manera:

Sostenibilidad ambiental: Reducir el agotamiento de los recursos naturales y la emisión de contaminantes.

Bienestar social: Valorar la calidad de vida y el bienestar de las personas por encima de la acumulación de bienes materiales.

Justicia social: Reducir las desigualdades económicas y sociales mediante la distribución justa de los recursos.

Economías locales: Fortalecer las economías locales reduciendo la dependencia de los mercados globales.


Juego de post crecimiento

 

Qué hacer y qué no hacer

1.Compra en mercados locales y pequeñas tiendas en lugar de en grandes centros comerciales.

1. No deseches productos en buen estado en lugar de intentar repararlos o dárselos a personas que puedan utilizarlos.

2. Utiliza bolsas o envases reutilizables para evitar plásticos de un solo uso.

2. No compres productos desechables o de corta duración.

3. Elige la calidad sobre la cantidad, especialmente en ropa, y evita la “moda rápida”.

3. No hagas del consumo un hábito compulsivo ni una forma de pasar el tiempo libre en los centros comerciales.

4. Planifica las compras para evitar gastos impulsivos y desperdicios.

4. No compres sin comprobar los componentes del producto y las condiciones de trabajo en la cadena de producción.

5. Clasifica los residuos de forma selectiva y deséchalos adecuadamente.

5. No compres productos con largos recorridos de transporte.

 

Participación ciudadana

Participación local
Las ciudades son, ante todo, las personas que viven en ellas. Sin personas las ciudades son ruinas.

Como se ha mencionado en las unidades anteriores de este módulo, y se desarrollará en módulos posteriores del curso, la construcción de la resiliencia climática de las ciudades debe tener al ser humano en el centro, viviendo en armonía con la biodiversidad.

La decisión y la implementación de medidas de adaptación y mitigación del clima urbano deben respetar el derecho de los ciudadanos a la ciudad y al lugar, que son elementos fundamentales de la democracia política y social.

Se trata de un proceso político en el que los ciudadanos tienen el derecho y el deber de participar, en los niveles deliberativo y de gobierno, a través de los mecanismos de la democracia representativa y todas las demás formas posibles, más o menos directas.
 

 

Involucrar a los ciudadanos en la vida de su ciudad comienza con la participación activa en su comunidad de residencia (calles, barrios, etc.), trabajo (empresas, fábricas, etc.) o servicios (transporte, escuelas, centros de salud, etc.).

El primer paso fundamental es analizar los problemas comunes existentes con los vecinos y otras personas interesadas y desarrollar posibles soluciones. Esto se puede hacer en grupos comunitarios informales, como los que existen en muchos lugares, y luego presentar sus conclusiones a los responsables de la toma de decisiones locales.

Por su proximidad, las autoridades políticas locales suelen ser más sensibles a las propuestas y demandas de la comunidad. Si no pueden atenderlas, siempre pueden plantear el asunto ante el órgano político superior correspondiente y presionar para que se encuentre una solución.
 

 

Participación en órganos político-administrativos
La participación de los ciudadanos en los órganos políticos y administrativos de la democracia representativa se da principalmente a través de los representantes electos, que generalmente pertenecen a listas de partidos políticos. Esta participación es limitada y muchas veces no satisface las expectativas del electorado, pues no responde adecuadamente a sus necesidades y aspiraciones.

En algunos países es posible que los ciudadanos participen ocasionalmente de manera directa en asambleas de órganos político-administrativos, aunque sin vínculos deliberativos. Esto adopta diversas formas, según la arquitectura constitucional y legislativa del país.

En otros países, se puede invitar a grupos de ciudadanos seleccionados al azar a participar en la definición de políticas públicas, en particular en el ámbito de la planificación urbana. En su informe de 2021 “Ocho maneras de institucionalizar la democracia deliberativa”, la OCDE informó que desde 2019 se habían llevado a cabo 101 de estas prácticas en unos pocos países, un número obviamente pequeño.

Manifestación Pública

Los mecanismos de democracia participativa son inexistentes o muy limitados en la mayoría de los países, alejando a los ciudadanos de las esferas deliberativas y gubernamentales y relegando su participación a la protesta.

La amenaza del cambio climático ha provocado multitudinarias manifestaciones públicas de protesta y reivindicación, ante la falta de acción de los distintos poderes políticos y el agravamiento de los efectos percibidos y sentidos por la población. La realidad innegable es que cada vez más ciudadanos sufren y mueren como consecuencia de la crisis climática.

 

Participación continua en la definición y seguimiento evolución
Las ciudades son fuentes importantes de contaminación, pero también tienen una masa crítica potencialmente capaz de descubrir e implementar medidas de acción climática innovadoras y efectivas.
Muchas de las pocas medidas de adaptación y mitigación adoptadas por los poderes políticos y económicos se deben a la persistente atención a los problemas y la búsqueda de soluciones por parte de los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad civil.

La participación ciudadana no se limita a la definición de políticas; para ser efectiva debe extenderse al seguimiento de la implementación de las políticas públicas, buscando contribuir a su adaptación y al logro de mejores resultados.
En muchas situaciones, es la intervención de los ciudadanos organizados la que garantiza que las medidas de acción climática también contribuyan a la inclusión social con la reducción de la pobreza, mejor empleo y servicios de calidad.
 
   

 

Ciudadanía y comunidad
La ciudadanía es un vínculo bidireccional entre el individuo y el Estado, a menudo roto por el Estado.

Corresponde al individuo, al ciudadano, intentar por todos los medios participar activamente en la construcción de una sociedad democrática que resista a la amenaza climática, con ciudades que no sean una amenaza para la catástrofe medioambiental. Esta participación incluye tanto la praxis individual como la colectiva.

La amenaza climática es multisectorial, multidimensional y multilateral, con dimensiones interrelacionadas que se refuerzan mutuamente. La resiliencia climática requiere un enorme esfuerzo de cooperación y colaboración a distintas escalas, desde la local hasta la global.

Los ciudadanos tienen derecho a vivir en un planeta sano, libre de la amenaza del cambio climático, y tienen derecho a exigir acciones públicas.
Las autoridades tienen, al mismo tiempo, el deber individual y comunitario de proteger y preservar el medio ambiente para las generaciones futuras, es decir, para sus hijos y los hijos de sus hijos.
 

 

Qué hacer y qué no hacer
 

1. Organizar formas de participación comunitaria

  1. No ignores los problemas locales

2. Presionar activamente a los responsables políticos

  2. No dejemos de proponer soluciones a los políticos electos

3. Seguimiento de políticas públicas

  3. No ignores los impactos ambientales a largo plazo

4. Promover prácticas sostenibles en la vida cotidiana

  4. No te aísles de la comunidad

5. Fomentar la educación ambiental individual y colectiva

  5. No centralices acciones en grupos cerrados

Resumiendo

Resumiendo

Comprender el ecosistema de las ciudades y áreas metropolitanas y los impactos ambientales de sus distintos elementos es esencial para que los ciudadanos tomen conciencia de la gravedad de la emergencia climática que vivimos y adopten actitudes y comportamientos responsables que contribuyan a la resiliencia climática.

La economía de mercado se basa en un ciclo incesante de producción y consumo, una espiral de crecimiento infinito, que extrae recursos finitos del planeta y provoca una contaminación insoportable para los seres vivos. Las ciudades y sus áreas metropolitanas son el principal escenario de este ciclo de producción y consumo destructivo, que mata.
En 2020, las ciudades concentraban el 56,2% de la población mundial, en 2030 será el 60,4% y en 2050 alrededor del 70%. El futuro del planeta depende del futuro de las ciudades, que consumen alrededor del 75% de toda la energía producida y emiten más del 60% de los gases de efecto invernadero. Los ciudadanos tienen el derecho y el deber de participar en la definición e implementación de las políticas de su ciudad y de su país, a través de los mecanismos de la democracia representativa y otras formas posibles, tanto individuales como colectivas. Esta participación es fundamental para asegurar el futuro del planeta y de la humanidad.

 

Test

Click para hacer el test

Palabras clave:

Ciudades, Urbanismo, Arquitectura, Movilidad, Consumo, Ciudadanía, Ecología urbana

ODS relacionados:

ODS 11. Ciudades y comunidades sostenibles
ODS 3. Salud y bienestar
ODS 6. Agua limpia y saneamiento
ODS 7. Energía asequible y no contaminante
ODS 9. Industria, innovación e infraestructura
ODS 12. Consumo y producción responsables

Objetivos:

Objetivo general:
Empoderar a los ciudadanos con conocimientos que les permitan tomar conciencia de los problemas de la ecología urbana y tomar medidas activas para proteger el medio ambiente y mejorar las condiciones de vida.

Objetivos específicos:
1. Explicar el ecosistema de la ciudad, en sus principales componentes.
2. Describir los impactos ambientales asociados con la arquitectura y
construcción.
3. Analizar los sistemas de transporte en las ciudades y áreas metropolitanas.
4. Relacionar las características de la economía de mercado con su impacto en las ciudades.
5. Identificar las posibilidades de participación democrática de los ciudadanos en la planificación y gestión de las ciudades.

Resultados del aprendizaje:

Al finalizar este módulo podrás:

1. Comprender qué es una ciudad y un área metropolitana y cómo funcionan sus elementos de forma interactiva.
2. Decidir sobre las posibilidades de utilizar las mejores técnicas para el
Sostenibilidad de casas y edificios.
3. Elegir cuidadosamente el medio de transporte que se adapte a tus necesidades.
4. Adoptar hábitos de consumo sostenibles.
5. Organizar formas de participación ciudadana individual y colectiva.

Buenas prácticas relacionadas:

U1
Ciudades y acción climática, en el Informe sobre ciudades del mundo 2024
https://unhabitat.org/sites/default/files/2024/11/world_cities_report_2024_case_study_annex.pdf

Jardines sostenibles en el mayor centro comercial de Málaga
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1329

Comunidad Energética y Solidaria del Este de Nápoles
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1330

U2
Barrios sociales más verdes
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1347

Casas de balas de paja
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1493

U3
Aplanar las colinas
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1490

Corredor Verde de Monsanto
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1338

U4
Limitar la carne en el comedor escolar
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1331

Centro de REUTILIZACIÓN en la ciudad de Chrudim
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1339

El Encinar, producción y consumo de proximidad
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1491

ReFood – Dejemos de desperdiciar comida para la gente
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1535

Fuori di Zucca (Calabazas locas)
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1571

U5
Camilla - cooperativa de alimentos
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1333

Cooperativa de energía renovable
https://www.eurecaedu.eu/best_practice.php?id_bp=1351

Ejemplos de ciudadanía participativa institucional en países europeos son:
●    Presupuesto Participativo en Portugal: Varios municipios de Portugal han implementado un presupuesto participativo, permitiendo a los ciudadanos decidir cómo se gasta una parte del presupuesto municipal.
●    Consejos participativos locales de Francia: estos consejos permiten a los ciudadanos participar en los procesos de toma de decisiones locales, influyendo en las políticas y proyectos de sus comunidades.
●    Asambleas ciudadanas de Alemania: Alemania ha experimentado con asambleas ciudadanas para involucrar al público en la toma de decisiones sobre temas específicos, como el cambio climático y la transformación digital.



Consorcio

Socios